domingo, 5 de marzo de 2017

Editorial Marzo 2017

De Dioses y hombres: estudios sobre religiones y mitología, es un blog de investigación coordinado y dirigido por el profesor y Máster en Literatura Clásica por la Universidad de Costa Rica José Marco Segura Jaubert y el profesor y Doctorando por la 
Universidad Complutense de Madrid Carmelo Morales Marcos.
¡Os traemos dos nuevos e interesantes artículos este mes!
Primeramente el Máster en Literatura Clásica por la Universidad de Costa Rica José Marco Segura Jaubert, nos trae la primera parte del análisis que explora a fondo un mito moderno como es la saga de Star Wars creada por George Lucas y que ha trascendido la gran pantalla para ser parte de la vida cotidiana.
El profesor y doctor por la Politécnica de Madrid Jorge Mateos Enrich nos trae la tercera parte de su artículo sobre las ramas del Islam. Ya se vio que el tronco se ramifica en dos ramas: la Sunní y la Chií. Hay que destacar tres periodos básicos en el eje temporal: el primer periodo sería correspondiente a los primitivos años del Islam, incluyendo el periodo de la vida de predicación del Profeta; un segundo periodo, anómalo religiosamente, que sería el de las dinatías Omeyas, encabezadas por Muawiya y; un tercero en el que habría lugar a una vorágine de ramificaciones.

¡Qué los disfruten!






Las ramas del árbol del Islam Parte III

Por: Jorge Mateos Enrich. Doctor por la Universidad Politécnica de Madrid.

Dibujo por Jorge Mateos Enrich.
Aunque en el artículo titulado “Las ramas del árbol del Islam II” se dio por concluido el tema que empezó con el pretérito artículo de “Las ramas del árbol del Islam I”, se ha estimado conveniente no cerrar los artículos definitivamente hasta adjuntar una tercera entrega: “Las ramas del árbol del Islam III”.

La causa principal de esta tercera entrega es, sin duda, tratar de adecuar la extensión y complejidad de lo tratado, con el espacio literario disponible. Ello dejaba el desarrollo de algunas facciones, credos, sectas etc. sin explicar lo suficientemente. Creemos que con esta tercera entrega se podrá poner un broche final más correcto.
Ya se vio que el tronco se ramifica en dos ramas: la Sunní y la Chií, y de ahí (como se plasma en la ilustración, Fig.1) se completan ramas y hojas.
Hay que destacar tres periodos básicos en el eje temporal de lo que se está tratando. El primer periodo sería el correspondiente a los primitivos años del Islam (incluido el periodo de la vida de predicación del Profeta). Este primer periodo sería el llamado de los “Califas rectamente Guiados”: Abu Bakr, Omar, Utman y Alí. A partir de este surgen las escisiones más definitorias de las escuelas posteriores. Un segundo periodo, anómalo religiosamente, que sería el de las dinastías Omeyas, encabezadas por Muawiya y continuada por su hijo Yazid. Los Califas habían sido los servidores de la religión, los Omeya sus amos. Y un tercero en el que habría lugar a una vorágine de ramificaciones, que sería un periodo de reflexión y de revisión religiosa con los Abasíes, donde se buscaba un nuevo punto de partida.
En la época de los Omeyas (mitad del siglo VII - mitad del siglo VIII) no era lo mismo el concepto religioso y legal en Medina (Arabia) que en Kufa (Irak), los dos grandes centros (junto con Damasco) de la vida espiritual y legal musulmana, tanto en cuanto a “tradición” como a “modernidad”.
Insistiendo en que el gran cisma se produce con Alí, marcamos otro punto de revisión con la llegada de los Abasíes (año 750), destronando a los Omeyas. Como decíamos (S. VIII) Medina permanecía fiel a los conceptos tradicionales de la ley tribal árabe pero en Kufa, un medio predominantemente persa y una sociedad cosmopolita, había otros métodos.  El efecto de las leyes aplicadas diferían de una ciudad a otra. Con el desarrollo del derecho escrito la escuela de Medina se convirtió en la escuela malikí, y la escuela de Kufa en la escuela hanafí. La creciente diversidad de doctrinas sería el rasgo más destacado de la evolución jurídica en la segunda mitad del siglo VIII.
De nuevo, la política abasí había respaldado la idea de que el califa era el servidor de la ley, no su amo. Se trataba, pues, de “islamizar” la ley.
Esbozadas las cuatro escuelas de derecho (malikí, hanafí, shafaí y hanbalí)  en entregas anteriores, decir que el derecho hanafí era el sistema oficialmente adoptado por el gobierno central abasí.
Aunque hubo acercamientos y alejamientos entre las cuatro grande escuelas, actitudes polémicas e intolerantes entre sí hasta el siglo IX, las cuatro fueron consideradas ortodoxas en el islam Sunní. El rasgo primordialmente distintivo, sin embargo, de las teorías legales malikí y hanafí, oponiéndolas a la shafí y hanbalí, es su reconocimiento de las fuentes suplementarias de la ley.

Es obvio que las fuentes documentales son más extensas en la rama Sunní, debido sobre todo, al número de sus practicantes y a su extensión geográfica. Pero esto no quiere decir que el islam no produjese ramificaciones en la rama Chií, netamente minoritaria, y más contenida geográficamente.
Volviendo al gran cisma, vamos a fijar el recorrido a partir de ahí en ambas ramas. En el islam Sunní, la “cadena” de califas fue común, hasta un momento, a la del islam Chií. Ambas ramas consideran los califas inmediatamente posteriores a la muerte del Profeta: Abu Bakr, Omar, Utman y Alí, como los “Rectamente Guiados”. No obstante, Alí fue considerado el primero para el credo Chií, hecho que produjo es desgajamiento del “gran tronco”.
En efecto, la línea sucesoria Sunní siguió con el califato de su hijo mayor Hassan. Según unas fuentes este abdicó a favor del omeya Muawiya, según otras se apartó voluntariamente del califato a cambio de algunas prebendas. No obstante Alí tenía otro hijo: Hussein, ya mencionado en los anteriores artículos (sacrificio de Kerbala). A partir de aquí las dos ramas tuvieron diferentes cadenas. Después de Muawiya, su hijo Yazid tomó las riendas del califato, pasando posteriormente a Walid I, Hisham, Al-Mansur, Harum al Rashid (“el bien guiado”)…siguiendo, así, su propio camino. Los sunníes tenían califas, los chiíes imanes.
Por otro lado el Chiismo consideró a Alí (Alí ibn Abu Talib) como su primer imán, y sucesivamente a sus hijos Hassan y Husseín. Posteriormente siguió la línea consanguínea con Alí ibn Hosseín, Mohammad ibn Alí y en sexto lugar a Jaffar ibn Mohammad Sadeq. Nos detenemos en el sexto imán chií por que tiene una importancia capital, ya que a partir de aquí surgiría otra bifurcación en la rama Chií.
Aunque hay más ramas, quizá las más importantes del credo Chií sean las de los septimanos y las de los duodecimanos, esto es, la de los seguidores del séptimo y las del duodécimo imanes, completamente divergentes. A partir de los septimanos surgieron los Ismailitas, mientras que los duodecimanos están a la espera de la reaparición del imán oculto, el Mahdi (el que hace el número 12 y que desapareció en el 864), momento en que llegará el Juicio Final.
Se tratará da aclarar, a partir de aquí, estas nuevas “ramas” y las consecuencias que tuvieron en el “árbol”. Es evidente que todos estos vaivenes son inseparables de asuntos políticos, religiosos, territoriales, o personales.
El sexto imán Jaffar ibn Mohammad Sadeq, tal vez el mayor teólogo dogmático del chiísmo ortodoxo, había designado como sucesor a su hijo Ismail, pero un día lo encontró en estado de embriaguez y decidió revocar su decisión, nombrando a su hermano Musa (Musa ibn Jaffar) para sucederle en el imanato como séptimo imán. Esto condujo a un cisma cuyas consecuencias históricas, religiosas y políticas serían trascendentes para la historia del islam.
Evidentemente los chiíes duodecimanos no reconocieron las pretensiones de Ismail (Ismail ibn Jaffar) de convertirse en imán y lo ignoraron, llevando la línea de sucesión al último imán, el duodécimo: Mohammad ibn al Hassan, el “Imán oculto”. Pero los partidarios de Ismail se negaron a reconocer esta anulación.
Lo que le sucedió al propio Ismail es objeto de discusión. Algunas fuentes aseveran que murió y fue enterrado por su propio hermano. Sin embargo, diversos partidarios de Ismail refutaron estas historias, afirmado que no estaba muerto. De hecho llegaron a decir que, cinco años después fue visto en Basora y que había adquirido poderes milagrosos. Los que apoyaban los derechos de Ismail y sus descendientes recibieron el nombre de “ismailíes” o “ismailitas”. Dada la importancia del imán para el credo de los chiíes, esta disputa sobre quién podía ser el imán legítimo condujo inevitablemente a profundas divisiones entre los propios chiíes.
Como se ha dicho las consecuencias de este nuevo cisma fueron trascendentes. En lo político, los ismailíes conseguirían crear varios reinos independientes, tales como la poderosa dinastía Fatimí en Egipto, los carmatas que fundaron el estado de Bahrein y los nizaríes, más conocidos como la “Secta de los Asesinos”, cuyo centro de operaciones estaba en Alamut, un conjunto de fortalezas cercanas a la ciudad de Ghazvin (noroeste de Irán). En el aspecto ideológico fueron los herederos del gran debate intelectual entre distintos grupos religiosos que tuvo lugar en el Bagdad de los siglos IX y X.
A pesar de que los abasíes llegaron al poder con la ayuda de algunos chiíes, el hecho de que asumieran la autoridad en el mundo musulmán tuvo poco efecto en cuanto a favorecer la causa de este grupo. Hubo varias rebeliones contra ellos los propios abasíes, no solo por cuestiones religiosas o de interpretación de la ley, sino por las propias cuestiones del gobierno. Pero no solo los chiíes se rebelaron contra ellos, algunos grupos sunníes hicieron lo propio. Estamos hablando de estallidos de violencia y de guerras intelectuales.
Aparte de esto, una amenaza de menor calibre contra los abasíes fue la que generaron los duodecimanos. Convencidos estos de la llegada de un redentor (el Mahdi), desarrollaron un martiriológico en torno a algunos de sus imanes que habían sido asesinados a causa de su fe. Sin embargo, su actitud relativa al concepto de Mahdi era en esencia pasiva. En contraste con esta manera pasiva de aceptación del destino, los ismailíes, asumieron un papel mucho más enérgico y evangelizador que los duodecimanos, que eran más ortodoxos y reservados. Decir que los ismailíes consideraban a su séptimo imán como “su” Mahdi y que creían que debían preparar la situación para el regreso de este mediante su intervención activa.
Los sunníes, y de hecho algunos chiíes duodecimanos, se oponían radicalmente a los ismailíes. Las exigencias de estos fueron ampliamente rebatidas por sus enemigos. Al final, las amenazas formuladas contra los que se negaban a aceptar las pretensiones de Ismail y de los seguidores de su línea llegaron a ser demasiado peligrosas, por lo que el mismo Ismail, el séptimo imán de los ismailíes, se vio obligado a esconderse. Así el imanato quedó oculto, aunque durante el siglo siguiente, más o menos, el cargo de imán, según los ismailíes, pasó de uno a otro entre individuos que eran sucesores de Mahoma, pero en secreto.
A partir de entonces, los ismailíes se vieron obligados a asumir una actitud de secretismo estricto en sus planteamientos, tanto con respecto a su religión como a su actitud evangelizadora.
A partir de aquí las actuaciones de estos estuvieron envueltas en el secretismo y en el  misterio.
Los ismailíes argumentaban que el Corán no debía leerse como una serie de afirmaciones literales, sino que había un margen amplio para la interpretación, esto es, hablaban de interpretar significados ocultos. Significados que solo ellos eran capaces de hacer. Para muchos musulmanes sunníes ortodoxos esto era anatema, pues eran contrarios a la interpretación. El modo en que los ismailíes interpretaban los significados ocultos del Corán (conocidos como batin) exageró aun más las diferencias. Los nuevos conversos ismailíes tenían que pasar por un a “ceremonia” de iniciación antes de poder acceder a dichos significados ocultos. El hecho del secretismo llevó a que durante la última parte del siglo VIII y a lo largo del IX, la capacidad de los ismailíes para mantener su actividad de manera continuada fue realmente escasa.
No obstante sus “misioneros” (d´ai) encontraron terreno abonado en muchas zonas de Oriente Medio, Persia y Siria para la implantación de sus creencias, aun en los años oscuros. Hubo que esperar hasta la segunda mitad del siglo IX para que los ismailíes comenzaran a emerger de sus escondites secretos y salieran a la luz, coincidente con las tensiones sociales en el Imperio abasí.
A mediados del siglo X los abasíes estaban en franco declive. Una dinastía chií procedente de Persia, los buyies, se estableció en Bagdad, algo que acabó de manera definitiva con el dominio abasí. Estos buyies eran chiíes duodecimanos, más moderados que los ismailíes.
Los ismailíes también tuvieron que observar en su seno varios movimientos radicales como los qarmatas o los drusos, procedentes estos de la secta Darazi. Sin embargo, un nuevo grupo estaría a punto de aparecer, y era el que mayor marca dejaría en los historiadores, sobre todo occidentales, era la secta de los “Asesinos”…

Hemos profundizado, en este último artículo de la serie, en la rama Chií del gran árbol, esperando que la trilogía haya aportado los suficientes datos al neófito para una comprensión algo más precisa de un complejo e intrincado organismo que, aun hoy día, sigue bullendo de actividad.
Con esta entrega se ha completado la historia del islam en sus tres primeros siglos de desarrollo, pero el árbol ha seguido creciendo y dasarrollándose de forma inminente hasta los albores del siglo XXI.


Bibliografía.

·         ALFRED G. KAVANAGH. Irán por dentro. La otra historia. Ed. TIERRA INCÓGNITA. 2010.
·         ANSARY, TAMIN. Un destino desbaratado. La historia universal vista por el Islám. Ed. RBA. 2011.
·         NOEL J. COULSON. Historia del derecho islámico. BIBLIOTECA DEL ISLAM CONTEMPORANEO. Ed. BELLATERRA. 2000
·         W.C. BARTLET. Los Asesinos. Ed. CRÍTICA. 2006.
·         YALALUDDIN AS-SUYUTI. Los Primeros Califas del Islam. Ed. MADRASA 2007. 

martes, 31 de enero de 2017

Editorial Febrero 2017


De Dioses y hombres: estudios sobre religiones y mitología, es un blog de investigación coordinado y dirigido por el profesor y Máster en Literatura Clásica por la Universidad de Costa Rica José Marco Segura Jaubert y el profesor y Doctorando por la 
Universidad Complutense de Madrid Carmelo Morales Marcos.
El profesor e investigador predoctoral en Ciencias de las Religiones Carmelo Morales nos trae en su artículo una introducción al mundo de los oráculos y mitología china. Después de introducirnos en la tradición y cronología china, nuestro compañero nos comenta el contenido de las frases oraculares, el ritual de consulta y su temática y, por último, todos los mitos de la Antigua china con  sus atributos correspondientes. El doctorando en Ciencias de las Religiones Pietro Viktor Carracedo Ahumada en su artículo nos explica cómo los nudos además de una interpretación de atar, sujetar, anudar, etc. diferentes objetos, individuos, circunstancia, en ocasiones también se vuelve un elemento con poder propio que puede afectar, voluntariamente o no, a aquello que ate. Ante todo, cuando se da este tipo de recurso en el ámbito mágico-religioso, nos encontramos ante las denominadas prácticas homeopáticas, siguiendo la definición de Frazer.

Oráculos y Mitología en China

Por: Carmelo Morales Marcos. Licenciado en Geografía e historia por la UNED; licenciado en Teoría de la Literatura por la Universidad Complutense de Madrid; máster en Ciencias de las Religiones por la Universidad Complutense de Madrid y doctorando en Ciencias de las Religiones por la Universidad Complutense de Madrid.


Correo electrónico: karmelo7777@hotmail.com

Introducción a la tradición

Cang Jie                                                                      
Según la tradición, la civilización china fue fundada entre los años 3000 y 2600 a.C. por Tres Héroes Culturales: Fu Xi ( , que quizás signifique “domesticador de buey”, inventor de las redes para pescar y cazar animales, del matrimonio y la adivinación); Yandi ( , el “Emperador fogoso”, también llamado Shennong, , es decir, el "Labrador divino"), inventor de la agricultura y la medicina, y Huangdi (   el "Emperador Amarillo"), inventor del gobierno.
Se creía que estas figuras legendarias, semidivinas y semihumanas, habían sido sucedidas por reyes-creadores. El último de estos reyes, Yu el Grande, desecó los pantanos e hizo que los ríos discurrieran por sus lechos, delimitando de este modo la tierra. A continuación fundó la primera dinastía, la dinastía Xia . Según la tradición, esta dinastía gobernó desde aproximadamente el año 2100 hasta el 1600, cuando fue vencida por los Shang ( también llamados Yin, , nombre tomado de su última capital). Los Shang instauraron una nueva dinastía, que gobernó hasta el año 1045 aproximadamente, cuando a su vez fue reemplazada por la dinastía de los Zhou,  con la que entramos en la época histórica.
Durante mucho tiempo los historiadores modernos consideraron que estos relatos eran puramente mitológicos. Después de todo, los más antiguos documentos escritos databan como máximo del siglo IX a.C., el período inicial de los Zhou.
Había otro factor que contribuía a la incredulidad: a diferencia del antiguo Egipto o la antigua Grecia, en China no se habían conservado estructuras monumentales de piedra que testimoniaran la existencia de una antigua civilización.  A partir del siglo XIII, los historiadores chinos desarrollaron un vivo interés por las reliquias de la antigüedad, de modo particular por las antiguas vasijas de bronce. De hecho, hasta finales del siglo XIX, estos objetos de bronce y algunos de jade constituían las únicas pruebas tangibles sobre la existencia de una civilización arcaica en China.
Como resultado de todo ello, la historicidad de la dinastía Shang ha sido ampliamente reconocida.  Así, basándose en la identificación de muchos caracteres grabados en los huesos oraculares, los investigadores han podido confirmar en gran parte la secuencia de los gobernantes Shang.
Estos gobernantes aparecen en el Shiji (la obra histórica más importante redactada en el siglo I a.C.), y posiblemente la misma confirmación se puede aplicar a las nueve generaciones de gobernantes anteriores a la fundación de la esta dinastía. El ascenso de los Shang coincidió con el desarrollo de las culturas del Bronce en toda la zona central de la China moderna y trajo consigo importantes cambios en el arte de la guerra, debido al empleo de armas de bronce. También modificó las sociedades, que a partir de ese momento se dedicaron a la explotación minera, la fundición y la fabricación a gran escala de moldes para objetos de bronce. Estos, a su vez, también se vieron transformados por los nuevos sistemas de ritual y en ese momento se comenzaron a emplear grandes cantidades de vasijas de bronce.  En estas vasijas fueron constantes las referencias al ritual, la adivinación, la agricultura, la sequía y las inundaciones.

Cronología

El budismo llega en el siglo I, pero su influencia no se deja notar hasta el siglo IV. Está explicación de los mitos llega hasta estos siglos, de lo contrario la exposición sería interminable. Desde la dinastía Shang s.XVIII-X a.n.e. hasta la dinastía Han, s.II n.e.
Los testimonios de la dinastía Shang se basan en los textos antiguos y arqueológicos.  Existe una lengua de más de 3000 años escrita en huesos y caparazones de tortuga. La mayoría aún sin descifrar. Desde hace 100 años el desciframiento de estos huesos es más rotundo y laborioso. En estos textos el rey pregunta dudas. Al principio el intérprete era un escriba (ponía su nombre), pero luego fue el propio rey. La dirección, la rapidez o el sonido de la grieta eran interpretados.

Contenido de las frases oculares

Se dan muchos tipos de preguntas a la hora de enfrentarse con los oráculos: ¿acabará Di con esta ciudad? ¿No acabará? Di significaba Señor, aunque Roberto Eno [1] tiene una teoría en la que dice que Di se refiere a todos los ancestros. Era la divinidad máxima y el fundador de la familia en el trono en tiempos remotos. El rey reconocía así a su interlocutor unos poderes concretos superiores a los suyos y una autoridad superior a él. Otro tipo de frase que se daba a menudo era “rogamos cosecha, al caer el sol celebramos ceremonia”. Indica la forma cómo se tenía que pedir a la divinidad. La petición debía ir acompañada con una ceremonia, acompañada, a su vez, con una ofrenda.
Sarah Allan tiene razón cuando afirma que la comunicación no servía tanto para predecir el futuro como para controlarlo por medio de las ofrendas y rituales. Uno mediante las ofrendas y sacrificios se aseguraba que todo saliera bien. Bastantes inscripciones dejan ver la relación entre el rey y su interlocutor para ver si una ofrenda u otra pudieran hacer que este le ayudara con sus propósitos, o por lo menos que no fuera en su contra. Se reconocía de esta manera un poder superior qué, además, era conveniente tenerle a favor y esto se conseguía por medio de estas ofrendas.

Ritual de consulta

El rey ante una respuesta positiva pasaba a la acción y si la pregunta era relacionada con una batalla, el oráculo decidía si era conveniente o no atacar. A cada frase le seguía una ceremonia u ofrenda para poner a la divinidad de su parte. Podían ser animales, objetos, o seres humanos, aunque los Zhou acabaron con esto último. 
Los huesos oraculares fueron almacenados en pozos que servían de bibliotecas y los textos de esos huesos indicaban como debían de gobernar los Shang el mundo de los vivos. Los ritos no tenían carácter íntimo, sino de estado, según un calendario predeterminado y riguroso. En la dinastía  Shang, estos ritos eran el centro de las tomas de decisiones. El rey conocía el ritual y era intermediario entre el mundo de los vivos y el de los espíritus de los ancestros.
Los espíritus a los cuáles iban dirigidas las preguntas oraculares eran de varios tipos: antepasados reales de la casa Shang; espíritus de los familiares difuntos; antiguos ministros de la casa Shang; espíritus de la naturaleza; Di, Shangdi o Señor de lo Alto (el más importante). A este último se le hacía el mayor sacrificio porque estaba por encima de todos y era el fundador de la dinastía Shang. Tenía poderes sobre las buenas cosechas, la victoria en la guerra, las lluvias, los truenos, los vientos, las sequías, las epidemias, el destino de la capital y el propio destino del rey.  a los espíritus de
Según la cuestión se pregunta a unos u otros espíritus. Sobre las catástrofes o fenómenos naturales se consultaba a los espíritus de la naturaleza. Sobre los partos y la guerra las consultas eran dirigidas a los espíritus de mujeres ancestrales. Se han descubierto inscripciones donde ellas organizaban las acciones bélicas. Cuanto más antiguo es el fallecimiento mayor era el poder de los espíritus ancestrales y siempre tenían más rango aquellos espíritus cuyos hijos habían sido reyes.
Todo lo que ocurría tenía que ver con los espíritus por eso tenía una relación casi diaria con ellos. Los espíritus eran los que, en cierta medida, los que tomaban las decisiones de Estado. Para los Shang la respuesta podía ser positiva si la ofrenda era la adecuada. Para esta dinastía en las decisiones que estos espíritus tomaban jugaba un papel muy importante la ofrenda Pero esto cambió en 1122 a.n.e cuando los Shang fueron derrocados por los Zhou. Es decir, en la dinastía Shang una respuesta negativa podía ser debido a que la ofrenda no era la adecuada y por eso se esmeraban mucho en la ofrenda y en la ceremonia. Pero cuando subieron los Zhou al poder hubo un cambio radical, ya no era tan importante la ofrenda como la propia conducta de uno, la respuesta podía ser negativa si el Cielo (máxima divinidad con los Zhou) no estaba contento con el comportamiento del consultante. Esto trajo consigo un desarrollo moral durante esta dinastía que llevaba a la conclusión que aquel que se desviara del Camino (senda moral) perdía el favor del Cielo. Esta es la doctrina que siguió el mismísimo Confucio.

Temática oracular

Los tipos de preguntas más frecuentes en las consultas oraculares fueron los sacrificios y ritos, levas, campañas y guerras, fenómenos atmosféricos, agricultura, enfermedades del rey, fundación de ciudades, etc., Muy a menudo los gobernantes preguntaban para saber que ofrenda o qué tipo de sacrificio era del gusto de los espíritus. Los temas eran políticos-religiosos esenciales o muy diversos. Toda esta diversidad de temas refleja muy bien el poder de los espíritus.
Sarah Allan[2] lo divide en tres grupos o temas: ofrendas, futuro y desgracias. Las preguntas sobre futuro eran algo más que una simple consulta, era un intento de controlar la situación venidera. El tipo de desgracias a las que se refiere eran catástrofes, sequías, inundaciones, etc.

Los Zhou

El primer cambio importante en esta dinastía fue que cambiaron de divinidad, porque  Shangdi era considerado un antepasado de la dinastía derrocada, los Shang. La divinidad máxima pasa a ser Tian(Cielo), se cambia al Señor de lo Alto por el Cielo como máxima divinidad.
El Segundo cambio importante es que se mantiene la creencia en los espíritus de los ancestros, pero dejan de ser considerados divinidades, para pasar a ser intercesores entre estas y los vivos. Sin embargo, si se mantuvo el rigor en las ofrendas y en el trato con los espíritus.
El tercer cambio importante es que a partir de los Zhou los espíritus serán favorables a aquellos que tengan una recta conducta. Será la virtud (Te) y no la idoneidad de la ofrenda la que consiga más el favor de los espíritus. Por lo tanto, aquí se produce un giro muy importante para el devenir de China y para el confucianismo, pues esto impulsará la moral y la ética confuciana.
Y el último cambio importante serán las fuentes de dónde se sacaban la información sobre las consultas oraculares. Los huesos y los caparazones de tortuga eran las fuentes encontrada de la época Shang, pero a partir de la dinastía de los Zhou serán los textos escritos, esto dará paso a la Historia.

Los Textos sobre los mitos

Los mitos están dispersos en un gran número de obras de diferentes corrientes de pensamiento, sobre todo taoísta, confuciana, legalista y moísta. No hay tantos mitos conservados, pues estos se repiten en muchas obras. De hecho, no existen obras exclusivamente de mitología, sino que estas están dispersas en textos de distinta índole: historia, filosofía, poesía, etc., Estas ramas, sobre todo la historia y, en menor medida, la poesía, se servían de estos mitos para embellecer o ejemplificar sus tesis para una mejor comunicación.
El confucianismo tiende a humanizar los mitos y los mitos eran utilizados para dar ejemplo o para hablar de muchas cosas más, menos de mitología. Algunos mitos eran muy maleables y aparecen en distintas corrientes de pensamiento. Como he dicho el mismo mito se puede encontrar tanto en obras de carácter taoísta como de carácter confuciano, pero con distintas cualidades y atributos.

La cronología de los textos

Existe mitología en diversos textos: del maestro Zhuang (la segunda fuente más importante del taoísmo); libro de Mencio; maestro Han fei; Crónicas de los Estados; Los comentarios de Zuo; Libro de los documentos; Historia general de Sima Qian; Libro de la poesía; Libro del maestro Huainan; e Investigaciones del mundo de los Espíritus y divinidades.

Los tres períodos de la mitología China

a)      Anteriores a la dinastía Quin (Siglo VI al II a.n.e). Obras que dieron cabida a los mitos y tienen las formulaciones más antiguas como los grandes Clásicos de Filosofía (Analectas, Mencio, Han Fei, Tao, Zhuang Zi, Anales del caballero Lu, Libro del maestro Mo, Libro del maestro Huanian, Obras del señor Shang,) Los grandes Clásicos de la Historia (Crónica de los estados, Libro de los Documentos, Comentarios de Zhuo) y los grandes de la poesía (Libro de la poesía y Cantos del reino de Zhou, Libro de los Montes y los Mares).
b)      Dinastía Qin y Han. Las obras más importantes de este período es Historia General de Sima Qian y El libro de los Ritos. Sima rehízo totalmente el sistema de divinidades. También están el Libro del Ceremonial y El Libro de los Ritos de Dai el anciano.
c)      Este último período comienza en el siglo VI con la dinastía Sui y termina con la dinastía Ming en el XVII. Por motivos de espacio aquí solo se abarca los mitos de los dos primeros períodos.

La Transmisión de los textos

Los filósofos, fueran de un pensamiento u otro, utilizaban los mitos para defender sus ideas, por lo tanto, transformaban su sentido original. Cuando en la escuela confuciana transmitían los textos humanizaban los mitos y los transmitían como modelos a seguir. Kui en el Zhuang zi es un animal extraordinario, un espíritu de los montes, pero en el Libro de los Documentos confuciano es despojado de su forma animal y descrito con forma humana con alto cargo en el gobierno de Yao y maestro de Música, cargo muy importante en la antigua China.
Otros personajes mitológicos humanizados serían El Dragón Luminoso convertido en ministro del Fuego, El Elefante transformado en el hermano pequeño del emperador o el dios Boyi en el juez Gaoyao. Los confucianos historizaron los mitos y los racionalizaron. Poco a poco abandonaron el mito y se metieron de lleno en la Historia. También ocurrió esto, pero en menos ocasiones, con en el taoísmo: Hundun un animal sin orificios en El Libro de los Montes y Mares es un emperador en el Zhuangzi. Pero frente a la ruptura radical mito-historia del confucianismo, en el taoísmo se dio una continuidad.

Los mitos

Pangu: mito del origen del universo

Este mito aparece escrito en Historia de los tres soberanos y cinco emperadores. Pangu creó el universo separando el cielo de la tierra[3].  Pan Gu también está detrás del origen de la tierra y sus accidentes geográficos, sus lágrimas dieron lugar a los dos grandes ríos de China, el río amarillo y el azul (Huanghe y Yangtsé)[4].           

Mito de la humanidad: Nuwa y Fu Xi

A Fuxi, entre muchas otras cosas, se le atribuye la creación de los ocho trigramas del Yijing( el Libro de las Mutaciones). Nuwa es la hermana de Fuxi. El mito narra cómo los hombres nacen de la unión sexual de los dos hermanos, por eso siempre están representados entrelazados y aparecen en el “Libro del maestro Lie” (siglo II a.n.e)[5].

Nuwa y Fu Xi.


El Origen de la escritura

Cang Jie dio origen a la escritura según algunos textos como el “Libro del maestro Han Fei(siglo III a.n.e) o en la “Recopilación general de los libros de la escritura” siglos más tarde. Representado siempre con cuatro ojos, Cang Jie pasó de ser una figura mitológica a una figura religiosa[6].

El origen de la medicina y la agricultura

Como el origen de la medicina está completamente ligado al descubrimiento de las plantas medicinales, este mito está atribuido al Agricultor Prodigioso o Shennong. El escrito más antiguo sobre este mito está en “El Libro del Maestro Huainan” del siglo II a.n.e, con tono taoísta y por lo tanto de no acción[7].                

Los Derrumbamientos del Cielo: Nuwa y Conggong

Conggnong fue el causante del derrumbe del cielo y a Nuwa se le atribuye su reconstrucción. En el mito de Nuwa y Conggnong se juntan dos tradiciones diferentes que en un momento dado se fundieron. El mito de Conggong aparece en “Los cantos del reino de Chu”[8].         

La primera gran guerra: Chiyou contra el Emperador Amarillo

Los textos más antiguos y completos sobre estos mitos se encuentran en “El libro de los montes y los mares”. La batalla comienza cuando Chiyou ataca al Emperador Amarillo y este envía a Agua que es el Dragón Ying. Chiyou contrataca con el Maestro de las Lluvias y el Maestro de los Vientos. El Emperador Amarillo asesta el golpe definitivo enviando a la Sequía, la diosa Ba[9].                

La Inundaación Universal: Yu el grande

Hay 4 mitos de la inundación y el más importante de ellos es el de Yu, seguido por el de Gun. Este último fracasó en su intento de dominar las aguas. En el Libro de los Documentos confuciano Gun aparece como un ministro de Yao carente de virtudes. Yu también aparece en varias obras confucianas y era notable por su virtud y su piedad filial[10].                     

El Emperador Amarillo 

El Emperador Amarillo es un dios guerrero considerado padre de la raza amarilla que entra en batalla para traer la paz al mundo. Los taoístas hicieron de él una divinidad y le rindieron culto y veneración[11]. Quizá, para terminar, habría que nombrar entre los mitos más importantes a los Diez Soles.

Los Diez soles en el Cielo y Yi el Arquero

Esta historia cuenta el por qué hoy nuestro sistema solar cuenta con un único sol. Di Jun, Emperador Chino de los Cielos orientales, junto a su mujer Xi He, tuvieron diez hijos, quienes se convirtieron en diez soles. Vivían en una gigantesca morera regada por las aguas que provenían del Valle del Cielo, las cuales los soles usaban como baño y por ende, siempre estaban calientes, en estado de ebullición. Di dio órdenes a los soles de que se retirasen y estos desobedecieron, entonces llamó a Yi el Arquero para asustarlos y este le disparó sus flechas convirtiéndose en un héroe[12].

Yi el Arquero.

BibliografíaGARCÍA-NOBLEJAS SÁNCHEZ-CENDAL, GABRIEL
GARCÍA-NOBLEJAS SÁNCHEZ-CENDAL, GABRIEL
-          Elourdy, Carmelo. Romancero Chino. 1974, I. I. H, Caracas

-          García-Noblejas Sánchez-Cenda, Jesús Gabriel. Mitología China. 2004,Trota

-          Graham, A, Ch.  El Dao en disputa. 2012, Fondo de Cultura Económica

-          Pérez Arroyo, Joaquín. Los Cuatro Libros. 2002, Espasa Libros, S.L.U

-          Stephen, A. Stanley, L. Tao Te Ching, 2007, Shambala Publications

-          Wilhelm, Richard. I Ching, Libros de las Mutaciones, 2005, Edhasa

-          Yao, Xinzhong. Confucianismo. 2001, Cambridge





[1] Robert Eno es Profesor Adjunto de idiomas de Asia oriental y culturas y Profesor Asistente Adjunto de Filosofía de la Universidad de Indiana.
[2] Americano paleógrafa y estudiosa de la antigua China. Actualmente es profesora del Norte de Burlington en la Fundación de Estudios de Asia en el Departamento de Asia y Oriente Medio Lenguas y Literaturas en el Dartmouth College.
  • [3] Mitología Clásica China/ edición y tradución de Gabriel García Noblejas. 2004. P.134.
[4] ibid, 139-140
[5] Ibid 145-146
[6] Ibid 153-154
[7] Ibid 157-158
[8] Ibid 175-177
[9]  Ibid 184
[10] Ibid 212-213
[11] Ibid 242-250
[12] Ibid 223-227