viernes, 1 de mayo de 2015

Zoroastro Parte 1

Por: Ramadan Ibrahim Mizah, doctorando de la Universidad Complutense de Madrid.

Correo electrónico: ramadán.ibrahim@cchs.csic.es

Introducción:

Zoroastro
En este trabajo de investigación hablaré muy brevemente sobre el Zoroastrismo como una de las religiones antiguas que existían en Irán y que sigue hasta nuestros días. La Religión de Zoroastro es una de las religiones más antiguas y más importantes del imperio Persa. Es monoteísta y fue fundada por  Zoroastro (o Zaratustra) en el antiguo Irán aproximadamente 3500 años atrás. Por 1000 años el zoroastrismo era una de las más poderosas del mundo. Fue la religión oficial de Persia (Irán) a partir del 600 a. C y 650 CE. Actualmente  es de una minoría de hombres del mundo. En 2006 el New York Times informó que probablemente había menos de 190.000 seguidores en todo el mundo en ese  momento.
 Los temas que se abordarán en este trabajo son los siguientes: La situación religiosa de los Iranios antes de la llegada de Zoroastro: La reverencia por algunos aspectos de la naturaleza; los sacerdotes; la creencia en el bien y el mal; Zoroastro: su personalidad; la predicación; Zoroastro recibe el mensaje del Dios Ahura Mazda; la muerte de Zoroastro; Escrituras sagradas del zoroastrismo: el Avesta y  los libros del Avesta; La creencia Zoroástrica: el monoteísmo; el dualismo; la importancia de la fe; los símbolos de Ahura Mazda; el culto y el sacrificio; la fe en el día último o posterior; los cadáveres de la muerte; Las oraciones; las legislaciones; las prescripciones morales.
Sin embargo este trabajo no será presentado como uno solo, sino que voy a dividirlo en dos partes: la primera parte que voy a presentar en este mes (Mayo) va a concentrarse en dos puntos: I. La situación religiosa de los Iranios antes de la llegada de Zoroastro: La reverencia por algunos aspectos de la naturaleza; los sacerdotes; la creencia en el bien y el mal. II. Zoroastro: su personalidad; la predicación; Zoroastro recibe el mensaje del Dios  Ahura Mazda; la muerte de Zoroastro. El mes que viene (Junio) presentaré la segunda parte, la cual contiene estos tres puntos concretos: I. Escrituras sagradas del zoroastrismo: el Avesta y  los libros del Avesta. II. La creencia Zoroástrica: el monoteísmo; el dualismo; la importancia de la fe; los símbolos de Ahura Mazda; el culto y el sacrificio; la fe en el día último o posterior; los cadáveres de la muerte. III. Las oraciones; las legislaciones; las prescripciones morales.

La primera parte:

I-La situación religiosa de los Iranios  antes de la llegada de Zoroastro:

I.I. La reverencia por algunos aspectos de la naturaleza:

En resumidas palabras, sin ninguna profundización, vamos a echar un vistazo a la situación religiosa en el antiguo Irán antes de la llegada del Zoroastro. En aquellos lejanos tiempos, los persas creían en algunos de los aspectos de la naturaleza, por ejemplo, había mucha gente que tomaba como dogma la creencia en dioses como el Sol, el Fuego y otros.
Mitra y Anahita eran venerados por los antiguos iranios. Anahita era la fuente de las aguas vivas, la diosa sobre la que se proyectó el influjo convergente de los grandes dioses semitas y mesopotámicos. Se la invocaba para lograr la fertilidad y la felicidad.[1]
El profesor  Durant, Will,  informa que en los países persas antiguamente antes de la    llegada de Zoroastro, la gente creía en un Dios llamado Mitra que fue conocido como Dios del Sol y considerado como uno de los grandes dioses para los persas. Mitra se considera para los persas como Dios del tratado y de los contratos; los persas tenían una gran confianza en Mitra porque él posee la autoridad más sagrada por su  justicia, fuerza y dogma y así mismo por su gran capacidad en expulsar otros espíritus del mal.[2] Los persas también  presentaron otro aspecto para otros dioses que surgieron. En el mismo tiempo Dios del cielo, Dios del viento, Dios de la belleza de naturaleza y  Dios de la guerra.[3]
Según Blázquez, J.M.: “dos Dioses en la religión irania antigua eran Vayu y Varathrayna.  El primero es la idea del guerrero. Es el Dios de los soldados, pero igualmente de los muertos y de la fecundidad. Vayu también significa la atmósfera en movimiento. Es un  de carácter naturalista, el principal motor del mundo y el principio de todas las cosas. Fue muy venerado en la región este de Irán. Varathrayna es el equivalente de Indra en la India. Se manifestaba en los seres humanos, en los anímales y en el viento. Este Dios después desempeñó un papel importante”.[4]

I.II. Los Sacerdotes:

Los persas antiguos creían en la existencia de dos fuerzas de espíritus en esta vida: el espíritu del mal y el espíritu del bien y según ellos, afirmaban que a través de estas dos fuerzas de espíritus se puede gobernar este mundo. También es digno aludir que antiguamente para los persas el fuego tuvo un papel muy sagrado para ellos, pero existían ciertas complicaciones para la gente popular a la hora de querer realizar sus rituales religiosos porque tenían que presentar ofrendas a sus Dioses, realizar oraciones, cumplir con promesas y pactos; pero resulta que una mayor parte del pueblo no podía hacer estos rituales tan específicos sin la permanente orientación de los sacerdotes con la finalidad de practicar correctamente su religión a través de una serie de ceremonias especiales. Por ejemplo, a la hora de querer realizar una oración a estos Dioses se necesitaba el conocimiento de un sermón especial bastante complicado y debían de disponer de un nivel avanzado de conocimiento que solamente la gente del pueblo podía adquirirlo a través de los Sacerdotes.[5]
De esta forma, surgió un nuevo pensamiento que dominó a las mentes y corazones de los persas, pues, la gente consideró que el sacerdote es el mejor de todos, porque él es una persona sabia y es un buen interlocutor entre el pueblo y los Dioses que es capaz de hacerles practicar sus oraciones de una forma religiosamente correcta. En aquel tiempo los sacerdotes alcanzaron un gran puesto entre la gente, pero más tarde estos Sacerdotes se aprovecharon de la ignorancia divulgada entre la gente y comenzaron a practicar rituales inventados y cosas insignificantes, y a la larga tuvo una mala consecuencia ya que comenzaban con prácticas ajenas a la religión como la magia que de pronto surgió debido a que los persas adoraban varios Dioses. [6]

I.III. La creencia en el bien y en el mal:

Como hemos referido anteriormente que la creencia en el bien y en el mal consiste en que los persas creían en la existencia de dos poderes ocultos que dominan al mundo y con el paso del tiempo se desarrolló un método para juzgar lo que es bueno y lo que es malo mediante las señas que a continuación se detallan:
-Las señales del mal son: la noche, Invierno, lo seco, pobre, enfermedad, mentir, etc.
-Las señales del bien son: la mañana, lo  fértil, la salud, la belleza, la dignidad, etc. [7] 
La gente persa relaciona ambas cosas concibiendo que la lucha entre bien y mal siempre existe en el individuo; el hombre tiene en su interior algo malo y algo bueno, y él puede ser persona buena o mala, lo cual puede identificarse en sus obras.

II-Zoroastro: su personalidad; la predicación; Zoroastro recibe el mensaje del Dios  Ahura Mazda; la muerte de Zoroastro.

II.I. Su personalidad:

Los árabes le llaman Zradicht, que es su nombre en lengua persa moderna, y en el idioma persa antiguo Zaratstra o Spitama Zarathoustra, pero lo más probable es que Spitama sea el nombre de uno de sus antepasados. Los franceses le llaman Zoroastre.  Su libro sagrado el Avesta menciona que su padre se llamaba Pourashaspe  y su madre Dughadghova en el persa moderno, Ddoah. De hecho, algunos discrepan en determinar su nacionalidad y la opinión más aceptable a este respecto es que él era iraní, nacido a mediados del siglo séptimo, alrededor de 660 a C, en Azerbaiyán, uno de los lugares más cercanos del lago Urmia. Luego emigró a Bukhtor al este de Irán en su juventud. Este punto de vista (Darmesteter, Huart) lo afirman los franceses, el inglés West y el americano Jackson.  [8]
-Algunos judíos declararon que Zoroastro era del pueblo de Palestina y que era un mayordomo cercano a algunos discípulos del profeta Jeremías; asimismo dicen que Zoroastro traicionó a su amo y le mintió, y repentinamente se enfermó con lepra y salió huyendo de Palestina con rumbo al país de Azerbaiyán en donde inició su religión. Pero ninguno de los estudiosos  contemporáneos toma esta versión en consideración.[9]
-También hubo diferentes leyendas sobre el nacimiento de Zoroastro, algunas de las cuales relatan que un toro había aparecido antes que Zoroastro,  y que este toro habló con la gente prediciendo la inminente aparición del salvador del mundo contra el dominio de las fuerzas del mal. Asimismo es digno aludir que la figura de Zoroastro había sido muy difundida y creída por una gran  mayoría  de los iraníes antiguos diciendo que Dios había infundido su espíritu en el seno de su madre, y de esta manera el espíritu de Dios se reencarnó en el cuerpo de Zoroastro. Por eso creció juntando la teología y la naturaleza humana, tal como creen los cristianos en Cristo, y en el momento de su nacimiento se puso a reír en voz alta, lo que resultó claramente escuchado por todos los presentes. Cuando llegó a los oídos del gobernador de Azerbaiyán que un profeta aparecería próximamente, y que sus manos pondrían fin a la religión de los persas y la abolición de la magia, el gobernador se dirigió muy rápidamente a la casa del padre de Zoroastro e intentó matarle con una daga, pero su mano quedó paralizada y no pudo mover la daga. Los magos le aconsejaron cavar una zanja grande, llenarla de combustible, prender llamas en ella y lanzar a Zoroastro en esta zanja. El gobernador hizo todo lo que le habían indicado, pero el fuego no quemó al niño, sino que fue frío y pacífico con él.[10]
G. Widengreen, buen estudioso de las religiones de Irán, propone que  Zaratustra vivió, con seguridad, antes de los dos grandes reyes aqueménidas del oeste de Irán: Ciro el Grande (550-530 a.C.) y Darío, que gobernó del 522 al 486 a.C.[11]
Según  José Morales: “La historia del Zoroastrismo comprende tres períodos. El primero incluye los años del mismo Zoroastro y termina en el siglo IV a.C., con la conquista del antiguo imperio Persa por Alejandro de Macedonia. La segunda época corresponde al imperio Sasánida, en el que el Zoroastrismo llegó a ser religión de estado, y finaliza con la conquista musulmana del siglo VII de nuestra era. La fase tercera se inicia con la migración de los Zoroastrianos a la India (especialmente al área de Bombay), donde se les conoce con el nombre de Parsis (gente de Persia)”[12].

II.II. La predicación:

Zoroastro se oponía a los sacrificios cruentos de los toros que hacían los sacerdotes, que maltrataban el ganado, con lo que se oponía al principal rito de la religión tradicional. Zoroastro atacó duramente a Yima, el primer rey que dio a comer a los hombres trozos de carne de buey. Yima fue el gran hombre de las sociedades masculinas. Igualmente, rechazó la ahoma, bebida sagrada que desviaba la muerte. La aparición y predicación de Zoroastro fue una verdadera revolución. Predicaba una religión nueva que se oponía a la antigua, no sólo por rechazar los sacrificios cruentos y la bebida de ahoma, sino por reemplazar los antiguos Dioses por los Santos Benefactores, que eran seres espirituales. Se trataba de una  espiritualización de los antiguos nombres de la religión. Se agrupaban en tres grupos según su función, militar, económica y social. Para Zoroastro, el Dios supremo era Ahura Mazda, que le revelaba la doctrina. Zoroastro transmitía a sus discípulos lo que Ahura Mazda le indicaba.[13]

II. III. Zoroastro recibe el mensaje del Dios Ahura Mazda:

Zoroastro al cumplir los veinte años sintió un enorme deseo de saber la realidad del universo, de su Creador, del contenido de la naturaleza y el más allá, por eso decidió aislarse de la sociedad para seguir con su meditación en el reino de los cielos, aislarse de la tierra y pensar en la realidad de las doctrinas del politeísmo y la idolatría, siguiendo con sus reflexiones acerca de los planetas, y empezando a recorrer todo el territorio iraní con la finalidad de adquirir más experiencias tanto mundanas como espirituales y al mismo tiempo profundizar sus conocimientos acerca de las comunidades humanas y acerca de los distintos aspectos de la vida del ser humano.
Pero Cuando él  tenía 30 años de edad recibió el mensaje del Dios  Ahura Mazda, donde éste le ordenó predicar a su pueblo el conocimiento del verdadero Dios y a alejarse del paganismo.  Los textos sagrados del zoroastrismo narran que mientras Zoroastro estaba sentado en las orillas del río Daitya, descendió a él una revelación del cielo, en forma de una columna de luz, de un tamaño nueve veces más del tamaño del ser humano y llevaba en su mano un palo de fuego. Cuando se acercó a él le dijo que era el arcángel Vahumana, o Vohu Manah se lo llevó y ascendió a la parte superior del cielo para que tuviera el privilegio de comparecer ante Ahura Mazda "el Dios", con el fin de que lo conociera. Así se convirtió en un profeta enviado al que se le reveló el zoroastrismo. [14]
Esta revelación o acontecimiento se repitió tres veces. A lo largo de estas tres revelaciones se completó para él el zoroastrismo. Zoroastro se dio cuenta de que era uno de los profetas de Ahura Mazda – según la creencia de los zoroástricos - y por eso, empezó a difundir la nueva religión, y se esforzó para convencer a  la gente a entrar en ella.
A lo largo del período en que Zoroastro predicaba su mensaje al pueblo persa, siempre  sentía que Ahura Mazda estaba a su lado. El Dios Ahura Mazda le enseñó a Zoroastro los secretos del universo, de la vida y de la realidad verdadera acerca de la naturaleza de los ángeles que le ayudaron en su lucha en contra de las fuerzas del mal, Ahriman. Siempre Dios estuvo muy cerca de Zoroastro enseñándole los secretos de la santificación del fuego, los secretos de la tierra, del respeto por los animales, el secreto de la obligación de cuidar el agua y la realidad de la eterna lucha entre el bien y el mal; además, su Dios le concedió un talismán para protegerse del mal, que se trata de una invocación de Ahona-vera con la intención de proteger el alma y ponerla siempre a salvo de la sedición y del mal.[15]
El Dr. ʿAbdul Wāḥid Wafi, ʿAlí informa que Zoroastro pasó 10 años divagando por Irán e informando a la gente sobre su mensaje divino sin que nadie le respondiera, y mientras tanto sufría de muchas fatigas y tantos horrores.[16]
Según G. Gnoli: “vivía (Zoroastro) en una comunidad que lo rechazó. Los Kavi, Karapan y usig, es decir, sus jefes y sus sacerdotes, no aceptaron sus enseñanzas y le obligaron a abandonar su tierra.” [17] Zoroastro dice: se me expulsa de mi familia, de mi tribu: mi aldea y los malvados jefes de mi pueblo se han puesto contra  mí (Yasna 46,1).
 A partir del undécimo año del inicio de su vocación, algunos empezaron a creer en él, como su primo Metyomah quien triunfó para su religión. Y poco a poco el llamamiento a la religión empezó a ser respondido efectivamente por el pueblo.[18].
Es importante señalar que Zoroastro cuando llegó a los cuarenta y dos años, se le inspiró ir al rey de Irán en aquel momento para incitarle a creer en su religión nueva; tras varios intentos, después de una dura tarea de convencimiento, tanto el rey como su heredero creyeron en esta nueva religión liderada por Zoroastro, y fueron seguidos por los cortesanos y los hombres el ejército. Luego Zoroastro vio una necesidad urgente en estrechar su relación con el entorno real y por eso casó a su hermana con Jamaseb, uno de los ministros del Rey, y se casó él mismo con la hermana de  Frasha-Ostra, ministro del rey. [19]

II.IV. La muerte de Zoroastro:

Después de una vida llena de donación y dedicación, como piensan los zoroástricos y como se ha mencionado por muchos investigadores, murió Zoroastro, a los 77 años aproximadamente. Esto fue probablemente en el año 583 a.C., en uno de los templos sagrados de Balkh. Fue asesinado mientras estaba de servicio al fuego sagrado (símbolo de la divinidad), durante una incursión de los Turanianos  contra Irán.[20]

Bibliografía:

- Abdul Kādir, Ḥāmid. Zradchit Al- Hakim, (=Zoroastro el sabio), Editorial Nahḍit Miṣr, el Cairo, 1956.
- ʿAbdul Wāḥid Wāfī. Ali, al-asfār al-muqadasa fi al-adiān al sābiqa lil-Islām, (=las escritoras sagradas antes del Islam.), Editorial  Nahḍit Miṣr, Egipto, Nueve ediciones, 2010.
- Aḥmad  Zarrkāna, Ibrahim con otros Estudiosos. Ḥadārit Miṣr wal- Šark al- Kadīm (=lacivilización de Egipto y el Oriente Antiguo), Editorial: Dar Miṣr (al- Faggālah), Egipto, 1948.
- Blázquez Martínez, José María. “Tres grandes creaciones religiosas del genio iranio: el zoroastrismo, el maniqueísmo y la mística musulmana”, en http://www.lenguapersa.com/Articulos/Tres%20grandes%20creaciones%20religiosas%20del%20genio%20iranio.pdf. Visitado en 25 de Abril 2012.
- Blázquez, J.M. “La religión del Irán antiguo”, en Historia de las religiones antiguas: Oriente, Grecia y Roma, Serie mayor, Madrid: Catedra, 1993.

- Campos Méndez, Israel.  “El culto del Dios mitra en el antiguo irán y en el imperio romano: análisis y revisión de los elementos de continuidad”, primera edición 2007, http://www.mithraeum.eu/doc/culto_del_Dios_mithra.pdf pag25.
- Durant, Will. Kiṣṣ-at al-Ḥadāra (=La historia  de la  civilización), traducción Árabe por Muhammad Badran, publicado por la Gestión Cultural en la Liga Árabe, vol. 2, 1975.
Gnoli, G. “El Irán antiguo y zoroastrismo”, en Tratada de antropología de lo sagrado,  el hombre indoeuropeo y lo sagrado, Coordinador por Julien Ries V,2.. Trotta, Madrid,  1995, pp.141-192.
Mazhar, Sūlymān. Kiṣṣ-at al adiān (=Historia de las religiones), por  biblioteca Madbūly en  Egipto, Segunda  edición v, 1, 2003.





[1] Israel Campos Méndez,  “El culto del Dios mitra en el antiguo irán y en el imperio romano: análisis y revisión de los elementos de continuidad”, primera edición 2007, http://www.mithraeum.eu/doc/culto_del_Dios_mithra.pdf pag25.
2- Kiṣṣ-at al-Ḥadāra (=La historia  de la  civilización), traducción Árabe por Muhammad Badran, publicado por la Gestión Cultural en la Liga Árabe, vol, 2, 1975. p. 425.  Véase también Campos Méndez,

[3] “El culto del Dios mitra en el antiguo irán …” en Op. Cit, p. 14.
[4]“La religión del Irán antiguo”, en Historia de las religiones antiguas: Oriente, Grecia y Roma, Serie mayor, Madrid: Catedra, 1993, pp148.
[5]  Sūlymān Mazhar,”kiṣṣ-at al adiān” (=Historia de las religiones), por  biblioteca Madbūly en  Egipto. Segunda  edición v, 1, 2003. pp. 264-265.
[6]  Ibídem,   pp. 264-265.
[7] Ibrahim Aḥmad  Zarrkāna con  otros  Estudiosos, Ḥadārit Miṣr wal- Šark al- Kadīm (=la civilización de Egipto y el Oriente Antiguo), Editorial: Dar Miṣr (al- Faggālah), Egipto, 1948. p. 143.
[8] ʿAli ʿAbdul Wāḥid Wāfī, al-asfār al-muqadasa fi al-adiān al sābiqa lil-Islām, (=las escritoras sagradas antes del Islam.), Editorial  Nahḍit Miṣr, Egipto, Nueve ediciones, 2010. P.147.
[9] Ibídem, p. 150.
[10] Ḥāmid ʿAbdul Kādir, Zradchit Al- Hakim, (=Zoroastro el sabio), Editorial Nahḍit Miṣr, el Cairo, 1956.pp. 36-39.
[11] José María Blázquez Martínez “Tres grandes creaciones religiosas del genio iranio: el zoroastrismo, el maniqueísmo y la mística musulmana”, en http://www.lenguapersa.com/Articulos/Tres%20grandes%20creaciones%20religiosas%20del%20genio%20iranio.pdf. Visitado en 25 de Abril 2012.
[12]“Tradiciones religiones más importantes”, en Teología de las religiones, Rialp, 2001, pp. 49-75.
[13] Blazques,J.M.,”la religión del Irán antiguo”, en  Op. Cit, p.148; Veáse tambien Campos Méndez, “el culto del Zoroastro Mitra en el antiguo Irán..”, en  Op.Cit.  p.19.

[14] Véase  Op.Cit,  p. 131.
[15] Ibídem p.152.
[16] Ibídem, p.132.
[17]G, Gnoli, “El Iran antiguo y zoroastrismo”, en Tratada de antropología de lo sagrado,  el hombre indoeuropeo y lo sagrado, Coordinador por Julien Ries V,2.. Trotta, Madrid,  1995, pp.141-192.
[18] ʿAbdul Wāḥīd Wāfī, en Op Cit,  pp. 131-132.
[19] Ḥāmid ʿAbdul Kādir, en Op.Cit. p.57.
[20] ʿAbdul Wāḥīd Wāfī,  Op. Cit, p. 133.

miércoles, 1 de abril de 2015

ABRIL 2015


“De Dioses y Hombres” es un blog de investigación sobre Ciencias de las Religiones y Mitología coordinado y dirigido por el Filólogo Clásico de la Universidad de Costa Rica José Marco Segura Jaubert y el Doctorado de la Universidad Complutense de Madrid Carmelo Morales Marcos.


El número de este mes lo hemos tematizado para hablar del simbolismo en el arte religioso. El profesor y doctorando Julian Natucci nos enseña el simbolismo pitagórico en el arte cristiano medieval. Este autor afirma que existen influencias pitagóricas en el templo cristiano, influencias que ayudaron a resolver el problema de cómo plasmar la infinitud  en el arte. El máster y profesor Benjamín García nos hablará de la influencia de la contrarreforma en la imagen procesional. Nos mostrará la aportación de Trento a la imaginería a través de su canon sobre las imágenes. Por último, aprenderemos unas pinceladas del simbolismo y la imagen en el mundo céltico de la mano de Aura Fernández Tabernilla, máster en Ciencias de las Religiones. Esta autora nos enseñará, entre otras cosas, que los cambios perpetrados en el arte céltico durante su evolución fueron de la mano de los propios acontecidos en la propia cultura céltica.
El simbolismo pitagórico en el arte cristiano medieval

Por: Julián Natucci, Profesor de Filosofía y Doctorando en la Universidad Complutense de Madrid.

Correo electrónico: juliannatucci@hotmail.com


Rosetón de la Catedral de Palma de Mallorca
Antes de comenzar a desarrollar la importancia de la cosmovisión pitagórica en el arte cristiano medieval es preciso destacar algunas diferencias fundamentales entre el arte griego clásico y el arte cristiano. En primer lugar, la Grecia clásica refleja un mundo basado en la idea de límite, equilibrio y proporción. Toda la realidad se manifiesta objetivamente, está delante, incluso es muy cercana. Los seres, el alma misma, son realidades externas, tangibles y finitas. Es decir, el hombre clásico carece de una percepción del sujeto y su interioridad. En el cristianismo, por el contrario, aparece la idea de sujeto y lo divino se transforma en una realidad infinita en todos los sentidos: Dios es infinitamente bello, infinitamente bueno, infinitamente poderoso, infinitamente sabio, etc. El Dios del cristianismo es un Dios interior, de ahí que en el templo cristiano la interioridad arquitectónica cumpla un papel esencial. Igual que Dios se esconde en nosotros mismos, la infinitud de Dios se esconde en el templo. Si para la Grecia clásica lo infinito era despreciable por ser amorfo, sin determinación ni belleza, ahora, con el cristianismo, se convierte en lo más laudable, en Dios mismo. Dios es infinito, sujeto absoluto, interioridad.[1] Mientras que el arte griego clásico muestra un total equilibrio entre la idea que se quiere representar y el contenido de lo representado, pues existe una forma o estructura finita que contiene esa idea, en el arte cristiano ocurre una desproporción, pues la idea que se representa (Dios como infinitud) no puede ser encerrada en un contenido, en una forma concreta representable. La idea de Dios, por tanto, no se ajusta a ninguna forma, pues la forma, por definición, es algo limitado. ¿Cómo expresar entonces la idea de Dios en el arte? ¿Cómo traer a este mundo finito algo que de por sí es infinito? Este problema, que ya se encuentra en el judaísmo, es totalmente ajeno al arte clásico. Una de las soluciones al mismo fue la prohibición de cualquier representación de Dios. Así encontramos durante varios siglos de cristianismo la disputa entre los iconoclastas y aquellos defensores de una imagen como vehículo de acercamiento y adoración a Dios[2].
En el presente artículo me gustaría destacar la solución que presenta la simbología numérica, la geometría sagrada y la luz al problema de la representación de Dios dentro del cristianismo. La manifestación de Dios a través de un espacio geométrico sagrado, por ejemplo, fue un recurso utilizado en la arquitectura medieval, especialmente durante el gótico. Mi hipótesis es que esta tendencia recibe la influencia de la cosmovisión pitagórica a través de los autores cristianos neoplatónicos. ¿Cuáles eran algunos de los principales símbolos usados por la tradición pitagórica?
El universo, según el pitagorismo, estaba formado por una síntesis de contrarios: uno y múltiple, bueno y malo, par e impar, recto y curvo, luz y oscuridad, etc. Era una síntesis de caos y orden. La oposición y la sinestesia serán también un recurso muy usado en el templo cristiano. Por otro lado, la tetraktys o figura triangular del número cuatro también representó un símbolo místico de enorme importancia[3], pues sus diez puntos formaban un triángulo equilátero que para los pitagóricos reflejaba la totalidad del universo. En el cristianismo esta figura se representó en relación con la Trinidad, pero también se muestra en la Estrella de David. Otra forma de representar el cosmos en el pitagorismo fue a través del pentagrama, cuyos cinco vértices aludían a los cinco sólidos regulares. Los cristianos también adoptaron esta figura.
Iglesia de San Juan Bautista
de Moarves de Ojeda, Palencia 
Según la tradición pitagórica, dentro de las realidades sensibles había una que más tarde se asemejaría al ideal cristiano de belleza intelectual e infinita: la luz. La luz era el elemento más puro del mundo sensible, pues era lo más inmaterial captado por los sentidos. Además, la oposición luz-oscuridad estaba estrechamente arraigada a la oposición alma-cuerpo, pues el alma, para el pitagorismo, era el fuego, la luz interior, mientras que el cuerpo representaba la oscuridad. En este sentido, Plotino afirmó que en el arte, como en el universo, debía existir un camino de ida y vuelta: de la luz a la oscuridad y de la oscuridad a la luz. Es decir, lo inmaterial nos conduciría a lo material (obra), para, desde ahí, regresar al mundo inmaterial, a la luz. El artista creaba a partir de belleza intelectual y el espectador, a través de la contemplación de la obra material, debía regresar a ese estado intelectual del artista. Lo que representaba una obra de arte no era, por tanto, lo que se veía, sino una realidad invisible, intelectual, que debía captar el espectador.
Como se verá a continuación mediante una serie de ejemplos, la representación de Dios en el arte tuvo durante el cristianismo una vía de escape a través de la simbología sagrada y la estética de la luz. Esta solución se puede apreciar en innumerables rosetones, pero también en  esculturas y pavimentos. Me centraré en primer lugar en la ermita de san Bartolomé en Ucero, Soria, de claro origen Templario. Esta ermita data de finales del siglo XII y está situada en una etapa de la peregrinación a Santiago de Compostela. Según cuenta una leyenda, en ese lugar clavó su espada el Apóstol y desde entonces fue un lugar de culto. La obra marca ya un estilo protogótico, como se puede observar en los arcos apuntados de la entrada de la cara sur. También el rosetón, aunque con influencias árabes, usa la imagen de la flor, una constante en todos los rosetones góticos. La construcción, si atendemos a la autoría templaria y a su relación con las matemáticas y la simbología numérica sagrada, está situada en un ónfalo (centro del mundo, equiparable a la mónada pitagórica), un lugar energético en el cual coinciden varios puntos de la tierra. Si pudiésemos plegar una cartulina con la Península Ibérica, la ermita se ubicaría justo en el punto donde se unen el cabo de Finisterre y el de Creus. La importancia del centro, del punto, y su relación con el pitagorismo es, pues, evidente[4].  Por otro lado, el rosetón (Anexo 1) muestra un pentagrama, símbolo de la proporción áurea o la divina proporción de los pitagóricos. Las cinco puntas aluden a los sólidos regulares, al misterio de la vida terrena o a la de todo el Universo, que también es representada por los diez pétalos que surgen entrelazados. El diez es la década, la tetraktys, símbolo del Universo.  Otra interpretación del símbolo del pentagrama nos puede remitir al hombre con sus cinco extremidades, que, a su vez, es una referencia al cielo y la tierra, pues el hombre es el único ser que se encuentra en la intersección de dos mundos o realidades, la divina y la terrena.
En la escultura de la entrada de la iglesia románica de San Juan Bautista de Moarves de Ojeda, en Palencia (Anexo 2), podemos también realizar una interpretación semejante recurriendo a la simbología pitagórica. La escultura (Maiestas Domini) está compuesta por cinco elementos que pueden evocar a la composición de los cinco sólidos regulares. Además, el Pantocrator está situado en una mandorla (vesica piscis), que representa claramente la díada pitagórica y que el cristianismo relacionará con el símbolo del pez. La figura central se comprende como una unión de dos principios: la mónada (Cristo) y la díada (el principio generador, la Inteligencia), a través de los cuales se crea todo el universo. Mediante este acto creador, se formarían los cuatro elementos: aire (águila), fuego (león), tierra (toro) y agua (hombre), representados por los cuatro evangelistas (tétrada). Los evangelistas estarían unidos al lado espiritual (representado en Cristo), que evoca al número tres, pues Cristo bendice con los tres dedos, símbolo de la trinidad y de la tríada plotiniana. En cuanto al libro que porta en la mano izquierda Cristo, el Libro de la Vida, que contiene todos los nombres de los que han de salvarse, podemos observar que está cerrado, quizás queriendo aludir el profundo dualismo entre un mundo divino y un mundo terrenal y haciendo una clara alusión al dualismo pitagórico.
Por otro lado, una de las principales influencias de la estética de la luz en el gótico se la debemos al abad Suger (1081-1151)[5].  Suger, consejero de los reyes Luis VI y Luis VII de Francia, mandó construir una basílica donde antiguamente se encontraba una iglesia carolingia, la basílica de Saint-Denis.  Basándose en la obra del neoplatónico Pseudo-Dionisio y el importante influjo de la nueva Orden de Cister de Bernardo de Claraval (1090-1153), el abad Suger construyó un nuevo templo en base al espacio celestial, la Jerusalén Celeste, vaciando y ampliando todo el espacio de la iglesia románica.  Los anchos muros románicos, la pintura y la sobrecarga de adornos interiores darán paso a una nueva concepción del espacio que hará uso de la geometría clásica griega basada en la línea (la díada pitagórica), con su efecto de infinitud, ligereza y flotación. En la basílica de Saint-Denis, la línea geométrica buscará así la plasmación artística de una nueva experiencia religiosa vinculada con el nuevo culto a la Virgen y la infinitud.
Aparte de Saint-Denis, un ejemplo de la majestuosa interioridad del templo gótico se muestra en la catedral de Palma de Mallorca (Anexo 3), que se inició hacia el 1229, tras la conquista de la isla por Jaime I. Me centraré en la significación geométrica del rosetón, situado en la cabecera del templo, lugar poco habitual para la época. En la circunferencia se muestra un predominio de triángulos (doce en total), símbolo de la Trinidad y, nuevamente, de la tríada plotiniana.  Si concentramos la mirada en el triángulo central, observaremos una tetraktys pitagórica (representación del diez, el Universo y la vuelta al origen). También encontramos el Sello de Salomón o Estrella de David, que representa el número seis, el proceso de la creación. El rosetón  está cubierto de flores amarillas de seis pétalos y rojas de cuatro pétalos. Las flores amarillas aluden a la Flor de la Vida, mientras que las rojas forman grupos de tres, simbolizando la Trinidad. La obra se compone a partir de la combinación del tres (triángulo) y el seis (Flor de la Vida), cuya suma es la Enéada, representando las nueve esferas celestes y los nueve tipos de ángeles.
Laberinto y representaciones geométricas
en la Catedral de Amiens
Por último, es interesante observar como la influencia de la geometría sagrada se encuentra en el pavimento de algunas catedrales góticas. Por ejemplo, en el pavimento de la catedral de Amiens (Anexo 4), mandada construir por Robert de Luzarches hacia 1220, se muestra  un laberinto y varias representaciones geométricas. La esvástica cristiana es un símbolo de los cuatro evangelistas (tétrada) o una cruz encubierta. También puede mostrar un símbolo terrestre (el cubo platónico) o un símbolo de la creación (rueda del Cosmos). El laberinto es un reflejo de lo infinito e indeterminado (díada) y se puede relacionar con el peregrinaje, la larga marcha hasta llegar a Dios y el regreso al origen (ascensión de la tierra al cielo). También puede simbolizar el difícil trabajo en la construcción de la catedral, pues en el centro aparecen los tres arquitectos y el obispo de la catedral (Evrad Fouilloy). El centro del laberinto se inscribe en un octógono. El octógono, relacionado con el octaedro (símbolo del aire), puede aludir a la transición de la tierra al cielo, pues el octógono se construye a través de la unión del círculo (cielo) y el cuadrado (tierra), mostrando el paso que hay entre los dos mundos.
Como hemos observado en estos pocos ejemplos, podemos afirmar que existen influencias pitagóricas en el templo cristiano, influencias que ayudaron a resolver el problema de cómo plasmar la infinitud  en el arte.


1.    BIBLIOGRAFÍA:

1.    Almazán de Gracia, A., Guía Templaria de San Bartolo en Río Lobos, Sotabur, Soria 2011.
2.    Castelnuovo, E., Sergi, G., Arte e historia en la Edad Media I. Tiempo, espacio, instituciones, Akal, Madrid 2009.
3.    Diogenes Laertios, Leben und Lehre der Philosophen, Reclam, Stuttgart, 1998,
4.    Hegel, G.W.F.: Vorlesungen über die Ästhetik, Band I und II, Suhrkamp Verlag, Frankfurt a. M.1990.
5.    Panofsky, Erwin: Ikonographie und Ikonologie, DuMont Verlag, Köln 2006.
- Estudios sobre iconología, Alianza Universidad, Madrid 2010.
6.    Platón: Timeo, Diálogos Vol. VI, Editorial Gredos, Madrid 1992.
7.    Plotino, Enéadas, Textos esenciales, Ediciones Colihue, Buenos Aires 2007.
8.    Riedweg, Christoph: Pythagoras: Leben – Lehre –Nachwirkung. Eine Einführung, C.H. Beck Verlag, München 2002.
9.    Tatarkiewicz, Wladyslaw: Historia de la estética, Tomos I, II y III, Ediciones Akal, Madrid 2000.




[1] Cf. G.W. F. Hegel, Vorlesungen über die  Ästhetik, Bd. II, Abs. III.
[2] En el siglo VIII, el emperador bizantino León III prohibió todas las imágenes cristianas. Semejantes disputas también se dieron durante la Reforma.
[3] La tetraktys, es decir, la década, era la suma del uno o mónada, principio activo representado por el punto; el dos o díada, principio de la división y la procreación, representado por la línea; el tres o tríada, principio espiritual, representado por la superficie; el cuatro o la tétrada, símbolo del universo, representado por el volumen.
[4] Recordemos la mónada como centro del universo y unión de toda realidad, la condición de posibilidad del ser (Plotino), la simetría respecto a un centro, etc.
[5]Suger resaltó la importancia de pensadores influenciados por el neoplatonsimo como San Agustín, Pseudo-Dionisio y Erígena.